El ahorro que conseguirá al instalar un sistema de calefacción a gasóleo es mucho mayor porque obtendrá:
Menor coste en la reforma de la instalación. Las exigencias de seguridad del gas natural según la normativa vigente tales como sistema de detección de gas, ventilación forzada y sistemas eléctricos antideflagrantes suponen que, en este caso, el coste de la reforma sea significativamente superior.
Libertad de precios. El gasóleo calefacción es el único combustible que está en régimen de mercado completamente libre, donde existe siempre la posibilidad de comparar distintos precios de mercado, sin que tengan que aceptar el precio que le ponga un único suministrador.
Menores costes fijos. Otras energías cobran una serie de costes fijos en concepto de alquiler de contador, y término fijo que hacen que se tenga que pagar incluso cuando no utilice la calefacción.
Precios más bajos para el conjunto caldera/quemador. El precio del conjunto caldera/quemador de un sistema de calefacción a gas natural es entre un 10% y un 25% superior al de uno de gasóleo calefacción, como puede comprobarse en las tarifas de los principales fabricantes.
Menores gastos de mantenimiento. Algunas energías como el gas natural requieren exhaustivas revisiones de seguridad para cumplir con la normativa vigente. En un moderno sistema de calefacción a gasóleo estas revisiones son menos frecuentes y mucho más sencillas de realizar.
Además, las modernas técnicas de combustión han conseguido que el rendimiento de los sistemas de calefacción de última generación y agua caliente a gasóleo sea de casi el 100%, consiguiendo con ello un considerable ahorro de combustible. |